EL DEPORTE NACIONAL TIENE EL DÉCIMO PRESUPUESTO DE AMÉRICA
Cuánto le cuesta un atleta a la Argentina
Sucedió en Los Angeles 32 con Juan Carlos Zabala y en Londres 48 con Delfo Cabrera. Y estuvo muy cerca de pasar en Helsinki 52, pero el inolvidable Emil Zatopek postergó a Reinaldo Gorno. En aquellos tres maratones el atletismo argentino logró tres de las cinco medallas de su historial olímpico en la prueba símbolo de los Juegos, la de la ya mítica extensión de 42,195 kilómetros.
Y aquel segundo puesto conseguido por el correntino Gorno fue el último podio del atletismo nacional, el deporte "madre" del olimpismo que es además el disparador de un tema con el que se insistirá hasta el cansancio por estos días de Beijing 2008 y que obliga también a una serie de preguntas: ¿cuánto le sale a Argentina preparar un atleta olímpico?, ¿qué porcentaje de su presupuesto deportivo se destina al alto rendimiento? y ¿qué se desprende de la comparación con el resto de los países del mundo? Veamos.
Al atletismo, que tendrá 11 representantes argentinos, el Estado nacional le da el 3,6% (algo más de 3.800.000 pesos) de su presupuesto. Las comparaciones, siempre odiosas, son inevitables: en Alemania el atletismo consume el 9,7 por ciento de su alto rendimiento, en España el 9,5 y en Francia alrededor del 9.
En los últimos cinco años y luego de la tremenda crisis económica y social que sufrió el país a fines de 2001, la Secretaría de Deporte pasó de un presupuesto de 26 millones de pesos de la gestión de Roberto Perfumo al de 108 millones que maneja Claudio Morresi. Si el paralelismo se traza con las potencias continentales, Argentina tiene el décimo presupuesto de América y el quinto de Sudamérica detrás de los 350 millones de dólares que Hugo Chávez le otorga al deporte venezolano y de los más de 200 millones que Lula le da al brasileño.
Igualmente, si se habla de alto rendimiento, para 2008 hay 39.500.000 pesos a repartir en el CeNARD con un plus de 2 millones en ejecución.
Estos números, en parte, permiten aventurar qué podrá pasar con los atletas argentinos en Beijing. Y si se dice "en parte" es porque deportes profesionales como el fútbol, el basquetbol y el tenis, por ejemplo, quedan absolutamente afuera de estas cuentas mientras deportistas como Santiago Lange y Carlos Espínola o Juan Curuchet y Walter Pérez cuentan con apoyos privados superiores a la media del resto y también son excepciones a la hora del balance definitivo y de la ecuación apoyo-resultado.
Otro punto importante para enunciar es la cantidad de becados: Deporte tenía en 2003 apoyo por 2.319.450 pesos para 451 atletas y las cifras treparon a 5.815.536 pesos y 615 deportistas en el último lustro. Incluso los deportistas de extracción puramente amateur que participarán en Beijing tendrán un plus de 4 mil pesos cada uno en sus becas. Por último aparecen los entrenadores y sus números: 137 directores técnicos cobraron 1.819.700 pesos en 2003 y 147 suman 3.592.536 pesos este año.
Más allá de las críticas de algunos atletas (algunas justificadas y otras no tanto), también es importante destacar la "inyección" económica que recibió el CeNARD en este tiempo, ya que más de 11 millones de pesos se invirtieron para mejorarlo y casi 900 mil pesos fueron a equipamiento y material.
Ningún dinero en el mundo asegura medallas y cualquiera que esté más o menos relacionado con el deporte olímpico lo sabe. Argentina, bajo esa verdad, intenta trazarse metas para llegar a una política deportiva exitosa. Claro que para alcanzarla hace falta un factor clave: tiempo. Ese tiempo podrá traer infraestructura deportiva y recursos humanos. Y ese tiempo -está muy claro- es hoy, aunque los Juegos Olímpicos de Beijing 2008 nos den un respiro que permitirá, además, saber dónde se está parado. Más allá de una medalla
GRAN PARTE DE LA DELEGACIÓN ARGENTINA SE "ESCAPÓ" DE LA VILLA OLÍMPICA Y CENÓ EN EL RESTAURANTE OBELISCO.
fuente: Clarin

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