Olímpicos: ¿hacia dónde va el deporte argentino?
La delegación de nuestro país en Beijing hasta ahora logró sólo una medalla de bronce. Las otras actuaciones –salvo el fútbol y las dudas del básquet y el hóckey- demuestran que el nivel deportivo está muy por debajo del resto.
Apenas una medalla de bronce obtenida por la judoca Paula Pareto demuestran el pobre nivel del deporte argentino en los Juegos Olímpicos, donde ni siquiera las grandes esperanzas como el básquet y el hóckey femenino (el fútbol es la excepción) tienen clasificaciones aseguradas.
En este sentido, los resultados dan a entender que el nivel del deporte nacional para competir con el mundo ha descendido respecto de 2004, cuando los Juegos se hicieron en Atenas.
Nada de nada
Un ejemplo claro es el de Georgina Bardach, quien entonces logró un podio y ahora sólo aspiraba a terminar sus competencias para decirle adiós al encuentro más anhelado por los deportistas de todo el mundo.
José Meolans, el gran exponenten de la natación argentina, se lo tomó con más calma que su colega y fue a Beijing a sumar experiencia, más realista respecto de que los buenos resultados en la natación son imposibles para nuestro país. Sobre todo si se tiene en cuenta el nivel demostrado por nadadores norteamericanos (Michael Phelps, a la cabeza) y australianos, entre otros.
Tampoco el remo, un deporte silencioso pero efectivo al momento de alcanzar un podio, estuvo a la altura de las expectativas. Santiago Fernández y Gabriela Best tomaron a una competencia tan grandilocuente sin dramas pero con el fin de aprovechar la experiencia que puede resultar de ella.
Julio Alsogaray, en tanto, se ha convertido en una ilusión para la vela y deja en claro, hasta el momento, que en él puede haber un futuro interesante si es que hay un trabajo serio y a conciencia.
Tenis, hóckey, básquet y fútbol
El tenis olímpico tuvo en sus grandes figuras apenas a figuritas. Sólo sigue David Nalbandian; sus colegas le dijeron adiós a una competencia a la que no asistieron con las mismas expectativas que los grandes torneos del calendario.
En el hóckey, los empates sufridos por Las Leonas en partidos casi ganados contra los Estados Unidos y Gran Bretaña (en ambos se imponían 2 a 0 y terminaron 2 a 2) no sólo hacen que peligre su clasificación, sino también que –en caso de lograrla- no seguirán en carrera con la misma imagen de fortaleza que tenían antes de la competencia.
La derrota ante Lituania en el inicio del básquet, más el potencial español y el revivir que viven los norteamericanos, también acentúan el triste panorama. Los monstruos argentinos de este deporte no parecen asustar demasiado.
Sólo el fútbol conserva esperanzas concisas. El rival a vencer es Brasil y la lógica no existe, pero el equipo de Sergio Batista, con Lionel Messi, Sergio Agüero y Juan Román Riquelme entre sus figuras, es el gran candidato a ganar y revalidar el título conseguido hace cuatro años con Marcelo Bielsa como conductor.
Este presente futbolero que da lugar al optimismo choca con la ilusión de quienes quieren ver triunfos nacionales en otros deportes. Es que no puede hablar de un buen proyecto deportivo si las ilusiones sólo se construyen con dos o tres actividades y el resto, como ya es común, queda relegado.
fuente: Infobae

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