La historia de un balazo anunciado
Ataque con pasado. Barras de Huracán y San Lorenzo prometían enfrentarse.
Hay una historia que duele, que parece irremontable, que lastima con cada uno de sus episodios. Sucedió ahora un hecho de carácter público, justo en el día del centenario de Huracán: barras del club de Parque de los Patricios y de San Lorenzo se cruzaron después del partido entre Huracán y Estudiantes. Y hubo balas y hubo tres heridos. Uno de ellos, de nombre Rodrigo (alias Cafú), de 27 años, recibió un balazo en el tórax y se encuentra en estado grave, internado en terapia intensiva del Hospital Penna. En cuanto a los otros tres heridos, se informó que las lesiones también fueron de armas de fuego. Sin embargo, no se trata de heridas de gravedad.
Hay algo más grave detrás del hecho: no se trata de una excepción. Según pudo averiguar Clarín fue un escalón más de una continuidad de situaciones afines. Por ejemplo, en la semana, varios hinchas de Huracán (pertenecientes al grupo El Pueblito) balearon un bar simbólico del grupo más fuerte de la barra de San Lorenzo. El lugar ("La 50") se encuentra ubicado en Viel y Cobo, allí donde la Butteler (el grupo más fuerte de la hinchada de San Lorenzo) tiene su parada. En esa ocasión no hubo heridos ni respuestas. Pero parecía inevitable un nuevo encuentro violento. Y sucedió.
Los barras de la Butteler estaban esperando a los de Huracán en su lugar de referencia. Hasta trascendió que otro grupo de la barra de Huracán (el de la Plaza José C. Paz) habría sido el que puso al tanto a los de San Lorenzo.
Los de El Pueblito se desviaron en uno de los micros para ir a buscar a los de la Butteler. Los dos grupos estaban armados y dispuestos a lo peor. Se cruzaron, se pegaron, se dispararon, se juraron más violencia. Un allegado a la barra de Huracán, que conoce la interna, le contó a Clarín: "No va a ser el último episodio. Ahora se viene lo peor". No sólo eso. Trascendió también que desde El Pueblito (el grupo más inmanejable de la barra de Huracán) están planificando un ataque inmediato para vengar lo sucedido a la salida de la cancha de Vélez. No se sabe el lugar ni el momento. Pero acontece una grave certeza: sucederá en breve. No se trata de un momento cualquiera: en cuatro semanas, por la fecha 17 del Apertura, Huracán y San Lorenzo se enfrentarán en otro clásico con el inevitable rasgo de la violencia, con varias víctimas en su penoso recorrido. Aún no se sabe en qué cancha se jugará. Sólo hay una garantía más allá del escenario: será otra versión de miedo.
fuente: Clarin

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